Volví. Y aunque estoy recontra cansado porque hace un rato nomás bajé del avión y ya estoy de vuelta en el trabajo, me armo de valor pa dejarles un discazo. Eso nada más, un discazo.
Me encanta esta banda. La verdad es que hasta hace unos meses los conocía sólo por la colaboración con los Chemical brothers en una canción, pero investigando llegué a Yoshimi... y además descubrí que tenían un temaaaaaaaaazo que sí conocía pero no está en este disco (está en el Transmissions from the satellite heart, que no tardaré en postear, lo juro). Escucho este disco y lo primero que pienso es: Psicodelia. No psicodelia pura. Psicodelia nomás. Es tranqui, es tripero, tiene arreglos interplanetarios, es un disco de la puta madre. Me propuse escuchar toda la discografía y resulta que son 12. Faltan 10.
Este es un disco que escuché por primera vez hace un par de años y medio que lo tenía olvidado. Haciendo mi acostumbrado research, descubrí que esta banda de San Francisco tiene ya 10 discos editados, y según las críticas todos mantienen un nivel bastante decente. Hacen un indie medio experimental, guitarrero y ruidoso, endulzado con la voz de una chica que parece no entender nada, aunque más que seguro se hace la boluda.
Seguro te pasó alguna vez que leíste y escuchaste mencionar tanto de una banda que terminaste queriendo averiguar qué onda, qué tanta huevada. Ese fue casi mi caso con BRMC, aunque sumó mucho que un amigo me contara que verlos en vivo le voló la cabeza. Con lo que me encontré en este, su último disco, fue lo siguiente: guitarras al palo, cantos con actitud rockera, y canciones con momentos que me recordaron a alguna banda glam ochentosa. Bien, como para tenerlos en cuenta. "Ahhhh, esto es de lo que estaban hablando...", pensé entonces, satisfecho. Espero que me pase lo mismo cuando (ejem, ejem) los vea mañana junto a (ejeeem, ejeeeeem) Nine inch nails.