
Es así chicos. Unos lo tienen, y otros (hola) no. Y si hoy por hoy no lo tienes (dando por sentado que tienes más de 10 años de edad), tengo una cosita para contarte: nunca (repito, NUNCA) lo vas a tener. Sorry.
Que no lo tengas no quiere decir que no puedas meterte en clases intensivas de guitarra, o obligarte a estar encerrado en una cabaña en el medio de Siberia acompañado únicamente de una viola; eso tu y yo podemos hacerlo. Pero ni tu ni yo tenemos la vocación, ni le damos la importancia que le dan los que sí "lo tienen", los que deciden tomar ese camino pase lo que pase porque no conciben otra forma de pasar sus días que no sea componiendo y tocando.
Y no te confundas. Puede que sepas tocar un poco la guitarra y que hayas animado una que otra fogata playera, o que durante alguna fiesta llena de fumones reunión social, pasadas unas cuantas cervezas te hayas a animado a tocar una rústica e insolente versión de tu canción favorita, rescatando un par de comprometidos aplausos de los allí presentes. Pero es ahí justamente donde radica tu (nuestro) problema: lo haces sólo cuando estás tan borracho y/o drogado como tu audiencia. Eso, o simplemente llegaste tarde a la repartición de talentos. Quelevamuacé. Tal vez en una próxima vida te (nos) toque.
Muy distinto es el caso de David Fiuczynski. No habrá sido bendecido con un apellido remotamente pronunciable, pero la puta que sabe tocar la guitarra!





